Quiropráctica y personas mayores: más años a su vida, más vida a sus años

                               

     Quiropráctica y personas mayores: más años a su vida, más vida a sus años

La Geriatría es, junto con la Pediatría, una de las especialidades a los que los programas obligatorios de preparación de los futuros doctores en Quiropráctica prestan más atención. La quiropráctica parte de la convicción, demostrada científicamente, que en general la salud y el bienestar inciden de manera directa en la mejora de la calidad de vida. Una premisa que adquiere su máxima significación cuando nos referimos, en particular, a la salud mental y física de las personas mayores.

Durante el proceso de envejecimiento las vértebras de la columna tienden a desplazarse con mayor facilidad provocando subluxaciones que bloquean los nervios y desequilibran el organismo. Aparecen o se acentúan problemas crónicos como la artritis, la osteoporosis o la diabetes. Se pierde flexibilidad y se agudizan los problemas digestivos, las varices o la depresión. No es extraño que muchos de los trastornos de salud de las personas mayores estén directamente relacionados con la columna y sus extremidades. De ahí que el cuidado quiropráctico sea vital para tratar a personas de edad ya que reduce las interferencias nerviosas permitiendo procesos de curación naturales que repercuten en una mejora sustancial de la salud, el bienestar y la capacidad vital de este colectivo. No hay que olvidar que es el sistema nervioso quien controla y regula el potencial y las capacidades del cuerpo.

Es bien sabido que un problema no se soluciona añadiendo más problemas ni más preocupaciones. Aunque podamos vivir pensando en lo que nos falta a nuestro organismo, no es menos cierto que es más recomendable valorar partes que nos funcionan y cuidarlas para ayudar al resto. No debemos querer jubilarnos de la vida. Una actitud negativa sólo volverá nuestra salud más frágil. La vida produce vida y hay tanta en cada persona que es posible activar la vitalidad de cada uno de los setenta trillones de células y aunar cuerpo, mente y espíritu.

Si queremos que estas células alcancen su máximo potencial para disfrutar al máximo todo lo que la vida nos ofrece: coger a nuestros nietos en brazos, hacer largas caminatas sin pararnos cada dos pasos para descansar, estar de buen ánimo para compartir momentos con nuestros amigos… es importante siempre estar en contacto con las capacidades vitales de nuestro cuerpo.

El potencial, controlado por el sistema nervioso, es el mismo para todos, basta con canalizarlo para permitir que las células trabajen armónicamente. Para ello es necesario que el sistema nervioso y la columna vertebral estén libres de interferencias, o lo que es lo mismo, que no tengan subluxaciones vertebrales. La siguiente cuestión es preguntarnos dónde está el eslabón, el punto de confluencia para que las células se unan, compartan y funcionen con armonía. La respuesta la hallamos en la inteligencia innata que regula y controla el sistema nervioso.

Nuestro organismo puede vivir sin un pulmón o un riñón, con más o menos dientes, o más o menos cabello, pero no puede hacerlo sin el sistema nervioso. Por ello necesitamos encontrar la manera de mejorarlo, liberándolo de subluxaciones, con ajustes quiroprácticos.

Las células no necesitan tratamientos externos, sino más eficacia y eficiencia interna. Todas las células conocen exactamente su función siempre que reciban la información correcta. El cuidado quiropráctico mejora este potencial, tal y como demuestran numerosos estudios las personas mayores aumentan su esperanza y calidad de vida. Un bienestar generalizado que permite a este colectivo practicar ejercicio con menor dificultad, recuperar autonomía personal y presencia social a la par que disminuyen la ingesta de medicamentos y los ingresos hospitalarios. La quiropráctica hace posible que las personas de la tercera edad recuperen su vitalidad y con ella las ganas de vivir más y mejor. 

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